Locura. la travesura de Abreu ya está hecha, Uruguay pasó a la semifinal.La increíble definición de Paraguay – Japón en los penales, el emotivo gol de Martín Palermo a Grecia, la histórica victoria de Chile en un Mundial luego de 48 años, y todos los tantos otros logros conseguidos por lo equipos latinoamericanos, a mi entender, han quedado un paso por detrás de lo que se vivió hoy en el partido de Uruguay, frente a Ghana por los cuartos de final. Tras un partido muy parejo, en el que ambas selecciones se intercambiaban el rol de protagonistas del encuentro, el alargue estaba prácticamente cantado. La sentencia de jugar 30 minutos más es demoledora para el estado físico de los jugadores. El equipo africano fue más que Uruguay en la prórroga y generó algunas situaciones de peligro al arco defendido por Fernando Muslera. El partido parecía estar condenado a definirse desde el punto del penal, pero no precisamente del modo que todos esperaban. Cuando llegó el centro al área Uruguaya, todos sabían que se trataba de la última jugada, lo que sucedió ahí fue difícil de entender, un cabezazo, un mal despeje, otro remate, una salvada en la línea y una mano del delantero Luis Suárez cuando la pelota se disponía a llevar a un equipo africano a la semifinal de un Mundial por primera vez en la historia. El acto reflejo del goleador uruguayo le costó la expulsión, pero devolvió a su selección al Mundial aunque sea por un par de minutos más, y finalmente, gracias a la complicidad de un travesaño, pintado de celeste, mandó el partido al arco de enfrente para definir por penales. El único uruguayo el malograr se disparo fue Mauricio Victorino y el arquero Muslera se lució atajando dos penales. Pero esta historia nos tenía guardado un final especial.
Ultimo penal, si los dirigidos por Oscar Tabarez convertían pasaban de ronda, el encargado de hacerlo, Washington Sebastián Abreu. Quien conoce a este centrodelantero no podía pensar en otra cosa que su manera de patear los penales, el clásico tiro “picando” la pelota. Pero, en una situación así, hay que tenerse una extrema confianza para hacerlo, estar realmente trastornado, o un poco de cada cosa. Y fue así nomás, el “Loco” Abreu hizo honor a su sobrenombre y a puro lujo, llevo a los “Charruas” a las semifinales, emocionó a todos y, de algún modo, nos recordó que el fútbol todavía tiene estás cosas, que lo hacen distinto, especial, inesperado y para muchos, el deporte más hermoso del mundo.
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